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El Embarazo
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El embarazo es una de las etapas más felices en la vida de una mujer, sin embargo pude convertirse en una pesadilla, por lo que requiere control para detectar riesgos y prevenir complicaciones.

En la Clínica San Felipe contamos con un selecto grupo de médicos especialistas en Ginecología y Obstetricia capaces de detectar estos riesgos y complicaciones desde el primer trimestre del embarazo.

Así gracias a la ecografía genética (entre las 11 y 14 semanas) se evalúa la anatomía fetal en busca de signos sospechosos de Síndrome de Down (p.e. Translucencia nucal), pero también se evalúa la circulación útero-placentaria mediante el Doppler con lo cual se puede determinar el riesgo que la paciente se complique con preeclampsia, permitiendo la intervención oportuna para disminuir la posibilidad que ocurra esta grave complicación.  

Es durante los primeros tres meses que la mujer embarazada experimenta la mayor cantidad de molestias como son las nauseas y vómitos los cuales muchas veces requieren tratamiento con medicinas para evitar que lleguen a mayores.

A partir del cuarto mes retorna el apetito y ya empieza a notarse la barriguita, algunas mamás logran percibir los movimientos de su bebé. Es el momento de la segunda ecografía más importante del embarazo: la ecografía morfológica (entre las 20 y 24 semanas). El feto tiene el tamaño ideal para evaluar cómodamente su anatomía, así se puede descartar la presencia de labio leporino, cardiopatías, espina bífida entre otras.

Se reevalúa el riesgo de preeclampsia mediante el doppler de las arterias uterinas y se evalúa el riesgo de parto pre-término mediante la evaluación ecográfica del cuello uterino. A partir del sexto mes, la distensión de la piel del abdomen puede provocar la aparición de estrías, las cuales pueden evitarse mediante la aplicación de cremas hidratantes diariamente.

El séptimo mes, debido al crecimiento del útero, la columna se curva hacia delante originando la aparición de dolores lumbares, la futura mamá ha aumentado un promedio de 7 a 8 kilos lo cual la hace sentirse más pesada.

El octavo mes el útero alcanza su máxima altura dificultando la respiración materna por compresión de las bases pulmonares, lo que obliga a la paciente a suspirar con frecuencia para ingresar aire de reserva a sus pulmones.

Algunos médicos sugieren la realización de una última ecografía a las 36 semanas para evaluar la presentación fetal (si está de cabeza o no) y proyectar el peso al nacimiento (si alcanzara los 4 kilos o más).

Finalmente llegamos al noveno y último mes del embarazo, donde las contracciones uterinas empiezan a sentirse en forma más notoria hasta que se desencadena el parto. En la clínica San Felipe contamos con una sala especialmente diseñada para el proceso de dilatación y expulsivo (labor and delivery room) que cuenta con todas las comodidades para hacer de esta experiencia una experiencia placentera. Si la paciente lo desea, se coloca la analgesia de parto y es monitorizada por un anestesiólogo hasta la salida del bebé. El gineco-obstetra junto con el personal de obstetricia se encarga de atender a la gestante y el neonatólogo junto con la enfermera, son los responsables de la atención inmediata del bebé, el cual pasa a una sala especial donde recibirá luego la visita del padre en el marco del programa de contacto precoz.

Imagen: 
Erasmo Huertas Tacchino
Ginecología y Obstetricia
Clínica San Felipe