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¿Cómo retomar el plan de vacunación de mi hijo(a)?
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La vacunación es una prioridad y no una opción

Proteger la salud de los niños es prioridad para todos los padres.

Existe una forma de prevenir enfermedades en los niños y es cumpliendo el plan de vacunación recomendado por su pediatra.

Las vacunas son uno de los principales logros de la salud pública mundial porque han reducido e incluso eliminado muchas enfermedades.

La vacunación es prioritaria porque defiende a nuestros niños de 14 enfermedades infantiles graves, produciendo en su organismo anticuerpos específicos (defensa poderosa) que es segura y de eficacia comprobada en todo el mundo.

Una simple inyección puede ocasionar dolor o malestar en el lugar de la inyección, pero esto es leve comparado con las complicaciones graves que pueden ocasionar las enfermedades prevenibles por vacunación.

El plan de vacunación infantil está diseñado para proteger a los bebés y a los niños en los primeros años de vida, cuando son más vulnerables. Si su niño(a) no recibe todas las vacunas, está en peligro de contraer enfermedades graves como: poliomielitis, difteria, tos convulsiva, tétanos, neumonía, influenza, rotavirus, hepatitis, sarampión, rubéola, parotiditis, varicela, meningitis.

Es deber y obligación de los padres vacunar a sus hijos para prevenir enfermedades. Muchas enfermedades prevenibles con vacunas también pueden causar discapacidades duraderas.

Vacunar a su hijo(a) también ayuda a proteger a la familia y a los demás miembros de su comunidad, cuando todos se vacunan ayudan a prevenir la propagación de enfermedades y se puede retrasar o detener el avance de la enfermedad.

Nos encontramos en una situación de emergencia sanitaria mundial por consiguiente debemos protegernos más y una manera de proteger a nuestros niños es cumpliendo el plan de vacunación, para ello deben de consultar a su pediatra de confianza.

¿Sabes cómo actúan las vacunas?

Las vacunas ayudan a educar a nuestro sistema inmunológico para que luche contra las infecciones. Para ello, se introduce en el cuerpo la forma inactivada de una bacteria o un virus. Al estar inactivado, este no puede enfermarnos; por el contrario, activa nuestro sistema inmune y produce defensas llamadas anticuerpos. Si en alguna ocasión volvemos a coger el virus, el sistema inmunológico ya sabrá cómo combatirlo.

Nuestro sistema inmunitario está diseñado para recordar. Cuando se administra una o más dosis de una vacuna contra una enfermedad concreta, quedamos protegidos de ella, normalmente durante años, décadas o incluso para toda la vida. Por eso las vacunas son tan eficaces: en vez de tratar una enfermedad cuando esta aparece, evitan que nos enfermemos.

Antes que una vacuna sea aprobada, se evalúa cuidadosamente toda la información disponible para determinar su seguridad y eficacia; cuando se obtiene nueva información y más investigación, se actualizan las recomendaciones de las vacunas.

La aplicación de una vacuna puede causar dolor, enrojecimiento e inflamación en el lugar de la aplicación. Estos síntomas suelen desaparecen espontáneamente. En algunos casos puede aparecer fiebre y decaimiento durante un par de días. Si alguno de estos síntomas persiste, se debe consultar al médico.

Plan de vacunación