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Infectología pediátrica

Covid-19: la variante Ómicron y los niños

Por: Dr. Roger Antonio Hernández Diaz
24 de Enero · 21415 visitas
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La nueva variante Ómicron del Covid-19 tiene más de 50 mutaciones. Esto le ha otorgado al virus una gran capacidad de transmisión, al punto de convertirle en la variante dominante a nivel mundial.

La buena noticia es que, hasta el momento, esta variante está provocando menor asistencia a emergencia, un índice menor de hospitalizaciones, menos ingresos a las Unidades de Cuidados intensivos (UCI) y menos mortalidad.  

Sin embargo, la frecuencia de niños infectados en esta ola es mayor que en las anteriores. Por eso es importante que sepas qué hacer en caso de que tu niño se infecte de Covid-19 con la variante Ómicron.

Si el niño o niña tiene síntomas de Covid-19, o si ha tenido contacto con una persona con Covid-19 confirmado, debes asumir que tu hijo tiene el virus y tratarlo en consecuencia.

¿Cuáles son los síntomas del Covid-19?

Este virus suele presentar síntomas respiratorios como:

  • Tos
  • Dolor de garganta
  • Congestión nasal (puede simular un resfriado común)

También puede presentar:

  • Dolor de cabeza
  • Fatiga
  • Malestar general
  • Dolor muscular
  • Sudoración profusa
  • Fiebre que en muchos casos puede ser fiebre alta y persistente.

Con la variante Ómicron son menos frecuentes los síntomas como pérdida del olfato y gusto, así como el compromiso pulmonar.  

¿Qué hacer si tu niño/a da positivo para Covid-19?

Cuando los cuadros son leves y moderados el manejo debería ser en el domicilio donde se deben seguir los siguientes pasos:

Hacer un registro de la temperatura

El niño debe recibir un antipirético como paracetamol, condicional a la fiebre y al malestar. Este medicamento, su dosis y frecuencia de administración debe ser recetado por su pediatra.

Es importante recordar que la fiebre es un mecanismo de defensa del cuerpo y se debe esperar un poco para que ceda. En ningún caso se debe aumentar la dosis de medicamentos porque pueden causar efectos como gastritis, vómitos e, incluso, daño hepático.

No mediques a tu niño. De ninguna manera debe recibir antibióticos, salvo prescripción médica.

Cuidar la hidratación, alimentación y descanso

Es imprescindible asegurarle al niño una buena hidratación y alimentación balanceada, aunque no tenga apetito. Trata de que tu niño descanse, duerma y guarde reposo.

Controlar la oxigenación del niño

Medir la saturación de oxígeno con el oxímetro puede evitar que esta se desplome sin que te des cuenta, causando compromiso respiratorio.

Asegúrate de hacer bien la medición, colocando el oxímetro como corresponde (en el dedo anular) y tómate un tiempo prudente para medir, pues si no puede genera un mal senso y preocuparte innecesariamente.

Por lo generar, no es necesario medir la saturación más de dos o tres veces al día.

Aislarse con el niño

En lo posible ambos (tú como padre cuidador y el niño contagiado) deben mantenerse aislados por al menos 10 días. Se recomienda tener las habitaciones bien ventiladas, usar mascarilla en los ambientes compartidos con otras personas y respetar la distancia social.

Luego de 48 a 72 horas el paciente debe presentar mejorías.

Signos de alarma de Covid-19 en los niños

Si se presentan algunos de estos síntomas hay que acudir al médico de forma inmediata:

  • Dificultad respiratoria: respiración rápida o sensación de falta de aire.
  • Fiebre por más de tres días que no mejora
  • Intolerancia oral, diarreas y vómitos persistentes
  • Dolor fuerte en el pecho y palpitaciones
  • Dolor abdominal intenso
  • Somnolencia o irritación persistente

¿Qué otras medidas de cuidado tener presente?

  • Usar mascarilla, preferentemente KN95. De no ser posible, usar doble mascarilla quirúrgica.
  • Evitar reuniones sociales innecesarias.
  • Evitar ir a lugares concurridos y poco ventilados.
  • No olvidar el lavado de manos y el distanciamiento social.

¿Por qué vacunar a los niños?

 

Si bien la Covid-19 en niños tiene un mejor pronóstico que en los adultos, también en ellos puede causar enfermedad severa que requiera hospitalización e, incluso, llegar a ser mortal.  

Los niños, además, pueden ser el nexo de la enfermedad con grupos vulnerables, como por ejemplo los abuelos.

Las vacunas, por otro lado, han demostrado ser seguras y altamente efectivas. Permiten que el niño siga sano y, por ende, pueda hacer sus actividades regulares como recibir clases, hacer deporte y compartir con su familia, todas interacciones muy importantes para su desarrollo.

La vacunación en los niños, además, permite que más población esté vacunada y, por lo tanto, ayuda a que el virus tenga menos probabilidad de replicase y generar mas variantes.

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Roger Antonio Hernández Diaz

Jesús María Particular