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Migraña: ¿cómo es y cómo se controla?
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La migraña es una condición médica en la que quien la padece  va a presentar dolores de cabeza acompañados de otros síntomas de forma episódica, es decir hoy tengo un episodio de migraña y más adelante, en un tiempo variable de días o meses, presentaré otro episodio de migraña.

Los episodios de dolor de cabeza suelen ser graduales, es decir son leves al principio y se van intensificando conforme pasan los minutos. Suelen presentarse en un lado de la cabeza y ser tipo ¨latido¨, pero no siempre es así. La migraña suele ser más frecuente en mujeres y puede estar asociado o no al ciclo menstrual.

Los otros síntomas:

Los otros síntomas que acompañan al dolor de cabeza son muy diversos y varían de persona a persona, y de crisis a crisis; siendo así: mi migraña puede no ser siempre igual y puede ser distinta a la de otra persona que la padece. Esos otros síntomas que acompañan, o no,  al dolor de cabeza pueden ser:

  • que la luz me resulte muy incómoda y/o me intensifique el dolor;
  • que el sonido me resulte muy incómodo y/o me intensifique el dolor;
  • náuseas con o sin vómitos;
  • sensación de inestabilidad (sentir que me caigo para un lado u otro);
  • sensación de giro (vértigo); entre otros.

Las auras:

Hay un tipo especial de síntomas que pueden presentarse antes o durante los episodios de dolor que se les llama auras, con más frecuencia son síntomas visuales: ver luces o centelleos, y cambios en la visión. Sin embargo estas auras también pueden ser sensaciones de ¨hormigueo¨ o adormecimiento en el rostro, la mano u otra parte del cuerpo; u otros síntomas más complejos como dificultad para hablar o disminución de la fuerza en una parte del cuerpo. El presentar aura es tener un tipo diferenciado de migraña.

Los precipitantes:

Las migrañas pueden tener desencadenantes (precipitantes), es decir estímulos que despierten las crisis, y éstas también pueden variar de persona a persona (no todos presentaremos los mismos desencadenantes necesariamente). Estos pueden ser: el estrés emocional, estímulos luminosos intensos, ciertos olores o sonidos, ciertos alimentos: chocolate, queso rancio, alcohol, nueces, entre otros.

Es importante reconocer qué estímulos me pueden despertar una crisis de migraña para evitarlos en el futuro, otra vez: no siempre son los mismos desencadenantes para todos.

El tratamiento:

Respecto al tratamiento es importante entender que hay 2 tipos de tratamiento: el tratamiento agudo y el tratamiento preventivo.

El tratamiento agudo es la medicación específica para interrumpir el dolor y que debe tomarse lo más pronto se inicia la crisis de migraña (es importante llevar la medicación prescrita y que nos funciona siempre a la mano).

El otro tipo de tratamiento es el preventivo y está reservado para los pacientes que tienen episodios de migraña muy frecuentes e intensos, su acción no es inmediata, tiene que tomarse regularmente, y el efecto se evaluará en las sucesivas visitas con tu neurólogo; hay variedad de medicamentos que se pueden utilizar, así que si un medicamento te cae mal o no te funciona se podría ensayar otro.

Es importante que sepas que si tu migraña es frecuente y estás usando sólo tratamiento agudo muy seguido éste tratamiento puede dejar de funcionar y, además, el mismo tratamiento puede hacer que tu condición empeore; por lo tanto requieres visitar a tu neurólogo para que maneje esta situación.