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Síndrome de Asperger
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Se trata de personas que estando dentro del espectro autista, difieren por presentar algunas características maravillosamente diferentes. Si bien los niños con S.A. tienen dificultades para entablar relaciones sociales o para flexibilizar algunas normas, son perfectamente capaces de aprender los códigos detrás de estas interacciones y repetirlos sin entenderlos de todo. Esto hace que más de la mitad de las personas con este diagnostico, lleguen a la vida adulta sin haber sido, precisamente, diagnosticados. Aunque la prevalencia no es muy alta en la población general, en la consulta psiquiátrica y psicológica no es raro darnos con la sorpresa de diagnosticar a un adulto con Asperger cuando trae a su hijo para ser evaluado. 

Este síndrome se presenta más en niños que en niñas, pueden no presentar síntomas notorios como otras personas dentro del espectro autista. Suele ser muy común que estos niños tengan una afición muy específica por temas como: los dinosaurios, los astronautas, los carros de carrera, la robótica, etc.

Hans Asperger, quien lo describiera por primera vez en la década del siglo 40, también presentaba síntomas del síndrome (luego denominado el nombre en su honor).

Hoy en día ya no se trata de un diagnóstico estigmatizante y tampoco necesariamente limitante, ya que existen muchas formas en que los padres, educadores, psicólogos y médicos podemos ayudarlos a tener una vida plena. Primero identificando sus fortalezas y reforzándolas, teniendo en cuenta que nuestra comunicación debe ser clara, evitando ambigüedades. Por otro lado el poder hacer que nuestras indicaciones en casa y clases sean exactas, hasta a veces literales, pues no siempre entienden el doble sentido. 

He tenido la suerte de conocer a niños y adultos con Asperger, con los que las conversaciones, dentro y fuera de la consulta, fueron muy amenas y enriquecedoras.